27 noviembre 2014

Siete partes de mi ser

Todo lo que yo no tengo y todo lo que yo no soy. Sin más, como vino se fue. Cual mágico relámpago que todo lo arrasa.

A la mañana siguiente me levanté, inconsciente, perdido, empapado en las lágrimas del niño que ya jamás volveré a ser. Mi cuarto, en fin, el día después de una fiesta en un refugio de esquí en los años 70 tendría mejor aspecto.

Y qué puedo decir de la decrépita y sobrecogedora voz que eyaculé desde lo profundo mi garganta hasta mi boca cuando traté de pronunciar su nombre una vez más. Como una puñalada traicionera a la salida del supermercado, exactamente así.

Había transformado mi vida en una historia ininteligible, una danza insensata de letras, números y signos de interrogación. Pero sin duda, de entre todas las cosas, lo que más extraño la forma en la que cada noche las aureolas de sus pezones tornaban encarnadas.

 Aún hoy se puede arañar de las paredes el pesar bizarro de su pérdida.


Jotaauvei

10 noviembre 2014

Un verano en los Alpes

-¿Y cuánto crees que podrás sobrevivir en este lugar sin más ayuda que la de este tocador de madera antiguo? - me preguntó, sorprendida.

-Tan solo quiero recuperar aquel tiempo que olvidé. Quiero marcar a fuego en mi mente unos recuerdos que se desvanecieron con las primeras brisas del verano. Quiero decirle al mundo, gritar a los cuatro vientos, "aquí estoy". Que soy aquel al que han estado esperando toda su miserable vida.

Quería creer que era un poeta, un soñador, pero aquellas palabras solo me hacían parecer un poco menos estúpido de lo que mi aspecto ya de por sí decía.

Jotaauvei